Llegamos a media mañana, preparados para realizar una grabación moderada, que no dificultase la tarea de Carlos.
Pese a la ubicación del taller, cercano al corazón de la ciudad, el bochorno en las calles contrastaba con la placidez de la casa de artesanías, era otro ambiente, otro aire.
Entrar a “La Cruz” y no quedarse encantado por su entorno… es verdaderamente complicado.












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